Descripción general

1.2. Gestión local de la salud pública

Descripción general

La pandemia de COVID-19 ha obligado a los sistemas de salud en el mundo a orientar gran parte de su capacidad y recursos a su prevención, contención y mitigación. Uno de los riesgos de esto es la desatención de programas críticos o de problemas prevalentes que pueden agudizarse, al igual que pérdida de logros históricos en salud pública.

Cuatro de los programas que en el nivel local se deben garantizar de manera rápida son:

Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI): Las perdidas históricas de altas coberturas o retrocesos en las hasta ahora alcanzadas puede tener muy serias implicaciones agudas para la salud de la población infantil o en los próximos años, además puede abrir la puerta al desarrollo de brotes que harían más compleja la posibilidad de respuesta de las autoridades locales. Es importante que en el nivel local se tenga presente que los riesgos de las enfermedades inmunoprevenibles superan el riesgo de las infección por COVID-19 (10). La prestación domiciliaria de este programa es una de las alternativas que se deben garantizar para dar continuidad al mismo. Esto puede apoyarse en visitas domiciliarias articuladas a sistemas de información que permitan establecer dónde se encuentra la población infantil que debe recibir alguna vacuna.

Programas de control prenatal: este tipo de programas son fundamentales para contribuir a la reducción de la mortalidad materna, que sigue siendo un problema muy serio de salud pública en muchas regiones del país y su reducción es uno de los compromisos estratégicos asumidos por Colombia en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La continuidad de las acciones que garantice un embarazo, parto y puerperio seguro requiere de una articulación entre las autoridades municipales, las EAPB y los prestadores de salud. Similar al PAI, la prestación de este programa de forma domiciliaria se constituye en una opción a través del cual se pueden garantizar adecuadas coberturas. Es clave, además, tener planes de contingencia que permitan que la red de prestación de servicios pueda responder de manera adecuada a la atención del parto normal y las complicaciones que se puedan presentar durante este.

Programas para la prevención y control de enfermedades endémicas: en muchas regiones del país hay enfermedades endémicas como dengue y malaria que requieren una continua atención dados sus efectos en salud, sociales y económicas. Previo a la pandemia por COVID-19, varios de estos territorios venían presentando un gran número de casos por dengue y malaria, y debido a la reorientación de recursos que se dio a partir de la pandemia las acciones de prevención y control de esas condiciones se redujeron de manera ostensible. Es necesario garantizar que de manera rápida se retoman dichas acciones y se establecen sinergias en términos de la respuesta para esos problemas y para COVID-19. Por ejemplo, en el nivel local los equipos de salud comunitaria podrían enfocar su trabajo de manera articulada a atender todos estos tipos de problemas infecciosos.

Programas de prevención y control de las enfermedades crónicas: La pandemia por COVID-19 ha puesto de presente el problema no adecuadamente abordado de las enfermedades crónicas, como la enfermedad cardiovascular, las diferentes localizaciones de cáncer y la diabetes, que en general son condiciones que incrementan la severidad y mortalidad vinculada a esta enfermedad infecciosa. Aunque no vinculadas con la mayor severidad y mortalidad por COVID-19, en el grupo de las enfermedades también se pueden considerar las mentales.

Si no se toman decisiones adecuadas, muchas de las medidas tomadas para la prevención y mitigación de la COVID-19 pueden tener un efecto negativo sobre la prevención y control de las enfermedades crónicas. Por ejemplo, medidas relacionadas con el aislamiento y restricción de la movilidad tienen efectos sobre la realización de actividad física, al tiempo que pueden favorecer el acceso a productos ultra procesados, limitar el consumo de frutas y verduras e incrementar del consumo de cigarrillo y la exposición en el hogar al humo generado por este. Adicionalmente, como producto de estas medidas se pueden ver afectados aspectos como la falta de continuidad de la atención médica y el acceso a medicamentos. También se pueden aumentar los niveles de estrés y de otras condiciones psicosociales que alteran de manera negativa el curso de muchas de las condiciones crónicas, mientras se podría observar un retraso en la búsqueda de atención de las personas cuando se presenten síntomas de agudización de condiciones crónicas debido al temor de una infección por COVID-19.

Frente a lo anterior, algunas de las alternativas que se podrían considerar en el nivel local a través de la articulación de todos los actores del sistema de salud incluyen: visita domiciliaria del equipo de salud, prestación de servicios de telesalud o sus adaptaciones como seguimiento telefónico por medios electrónicos, entrega domiciliaria de medicamentos, programas domiciliarios de prevención.

Responder a la necesidad de dar continuidad a estos programas, a la vez que se atiende lo relacionado con la pandemia de COVID-19, va a requerir por parte de las autoridades locales la toma de decisión en varios frentes:

Establecer las necesidades y disponibilidad de recursos humanos, económicos y tecnológicos disponibles para salud pública garantizando que se cubran los diferentes programas de salud pública prioritarios en cada territorio.

Establecer alternativas de trabajo articulado o formas de asociativas con otros entes territoriales para optimizar la prestación de servicios prioritarios de salud pública, para lo cual podrían integrar los recursos que cuenta cada municipio y definir de planes de trabajo de manera conjunta. También resulta prioritario garantizar la articulación entre todos los actores del sistema de salud para la continuidad de los programas descritos a partir de las responsabilidades que cada actor tiene asignada.

Garantizar que la población esté informada sobre los medios y alternativas para acceder a los programas descritos.

Redireccionar, en los casos que sea útil y factible, los recursos para garantizar coberturas adecuadas en todos los programas de interés en salud pública. Para esto es fundamental un análisis previo de las coberturas necesarias en cada programa y de los recursos disponibles y necesarios.

Fortalecer los sistemas de información y de vigilancia en salud pública para dar cuenta de los eventos relacionados con los programas mencionados.

Desarrollar programas comunitarios que contribuyan a la continuidad de las acciones de los programas de salud pública que sean relevantes en cada entidad territorial.