Objetivo y alcance de la guía
La pandemia de COVID-19 y las medidas que se han adoptado para su manejo están causando interrupciones significativas en los niveles global y local. En este contexto, desarrollamos esta guía para proporcionar un marco de decisión que sirva a los líderes locales para la gestión de la pandemia considerando sus implicaciones y efectos en salud, al igual que en las dimensiones social y económica.
En particular, esta guía se dirige a alcaldes, secretarios de despacho y otras autoridades locales y regionales que tengan entre sus funciones la planeación, ejecución o supervisión de acciones vinculadas a la respuesta que demanda la COVID-19 en sus jurisdicciones. Sin embargo, esta guía podría también ser usada como documento de referencia para organizaciones sociales y comunitarias interesadas en hacer seguimiento a la respuesta institucional frente a la COVID-19 en su área de influencia.
La guía propone cinco grandes estrategias, desarrollando para cada una descripción general, un listado de acciones prioritarias, los requerimientos para su aplicación, consideraciones adicionales, recursos e indicadores de seguimiento. Las estrategias que se abordan son: salud, protección de la población vulnerable, seguridad alimentaria, educación y reactivación segura de la economía local. De estas estrategias, se abordan con mayor profundidad la de salud y protección a la población vulnerable. Para las restantes tres estrategias se dan orientaciones más generales.
Frente a estas cinco estrategias, esta guía recoge diversas experiencias y recomendaciones nacionales e internacionales tanto para el abordaje de la actual pandemia como para eventos que, aunque de menor impacto global, también tuvieron una afectación notable en las dimensiones descritas en comunidades locales.
Si bien la guía trata de abordar lo que se podrían considerar los principales retos en términos de intervención y política pública a nivel local, no pretende ser exhaustiva en su alcance. La guía complementa, pero no sustituye la asesoría, orientación o directrices que pueda ser dar por organismos en diferentes niveles de gobierno. Tampoco reemplaza lineamientos que ya se han formulado desde diferentes fuentes. Por el contrario, en muchos casos se orienta al lector a consultar varias de estas fuentes para profundizar en la aplicación de las acciones prioritarias que en esta guía se proponen.
Finalmente, en la estructuración de la guía se buscó hacer énfasis en el papel que pueden cumplir el establecimiento de relaciones asociativas dentro o entre niveles, la priorización de acciones que respondan a las necesidades de corto plazo en el nivel local y la necesidad de reconocer los efectos desiguales que puede tener la pandemia en diferentes grupos dado su género, condición étnico/racial o posición socioeconómica.
En particular, esta guía se dirige a alcaldes, secretarios de despacho y otras autoridades locales y regionales que tengan entre sus funciones la planeación, ejecución o supervisión de acciones vinculadas a la respuesta que demanda la COVID-19 en sus jurisdicciones. Sin embargo, esta guía podría también ser usada como documento de referencia para organizaciones sociales y comunitarias interesadas en hacer seguimiento a la respuesta institucional frente a la COVID-19 en su área de influencia.
La guía propone cinco grandes estrategias, desarrollando para cada una descripción general, un listado de acciones prioritarias, los requerimientos para su aplicación, consideraciones adicionales, recursos e indicadores de seguimiento. Las estrategias que se abordan son: salud, protección de la población vulnerable, seguridad alimentaria, educación y reactivación segura de la economía local. De estas estrategias, se abordan con mayor profundidad la de salud y protección a la población vulnerable. Para las restantes tres estrategias se dan orientaciones más generales.
Frente a estas cinco estrategias, esta guía recoge diversas experiencias y recomendaciones nacionales e internacionales tanto para el abordaje de la actual pandemia como para eventos que, aunque de menor impacto global, también tuvieron una afectación notable en las dimensiones descritas en comunidades locales.
Si bien la guía trata de abordar lo que se podrían considerar los principales retos en términos de intervención y política pública a nivel local, no pretende ser exhaustiva en su alcance. La guía complementa, pero no sustituye la asesoría, orientación o directrices que pueda ser dar por organismos en diferentes niveles de gobierno. Tampoco reemplaza lineamientos que ya se han formulado desde diferentes fuentes. Por el contrario, en muchos casos se orienta al lector a consultar varias de estas fuentes para profundizar en la aplicación de las acciones prioritarias que en esta guía se proponen.
Finalmente, en la estructuración de la guía se buscó hacer énfasis en el papel que pueden cumplir el establecimiento de relaciones asociativas dentro o entre niveles, la priorización de acciones que respondan a las necesidades de corto plazo en el nivel local y la necesidad de reconocer los efectos desiguales que puede tener la pandemia en diferentes grupos dado su género, condición étnico/racial o posición socioeconómica.
Covid-19 y las medidas para su prevención y mitigación
El 31 de diciembre de 2019, la Comisión Municipal de Salud y Sanidad de Wuhan, provincia de Hubei, China, informó sobre un conglomerado de 27 casos de neumonía de causa desconocida con inicio de síntomas el 8 de diciembre de 2019; los casos reportaban antecedente de exposición común a un mercado de mariscos, pescados y animales vivos ubicados en Wuhan. El 7 de enero de 2020, las autoridades chinas identificaron un nuevo tipo de virus de la familia Coronaviridae como agente causante del brote, que fue denominado “nuevo coronavirus”, posteriormente SARS-CoV-2 y finalmente denominada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como COVID-19 (1).
La COVID-19 es una enfermedad que puede propagarse rápidamente si no se establecen medidas de inmediato. La vía de transmisión de la enfermedad es principalmente por las gotas respiratorias de más de 5 micras y por el contacto directo con las secreciones que contienen el virus, aunque la vía de transmisión aérea también se ha descrito en procedimientos que generan aerosoles y en espacios cerrados sin ventilación por más de 60 minutos (1).
La presentación clínica varía desde personas infectadas con pocos síntomas o asintomáticas (80%), hasta personas con cuadros clínicos moderados o graves que pueden llevar a la muerte. Entre los síntomas más frecuentes están la fiebre (≥38°C), tos y dificultad para respirar. Se considera que el período promedio de incubación de la enfermedad es de cinco días, con un intervalo de uno a catorce días luego de la exposición a un caso confirmado de la COVID-19 (1).
La respuesta a la pandemia de COVID-19 es un desafío único de política pública, al menos por tres razones: 1) no solamente tiene efectos en salud, sino implicaciones sociales y económicas que siguen siendo impredecibles; 2) sus casos y consecuencias se están distribuyendo desigualmente ampliando inequidades ya existentes en salud y sociales; y 3) su mitigación demanda la articulación de una enorme cantidad de recursos y acciones (2-4).
A estos aspectos hay que sumarle la incertidumbre que la pandemia ha generado, entre otras razones, por la dificultad que se tiene para responder con medidas definitivas para su control y la mitigación de sus efectos. Frente a esta incertidumbre, la respuesta que ha resultado factible ha sido ir adecuando las medidas a la evidencia que se ha venido acumulando sobre la necesidad y efectividad de acciones de prevención o mitigación. Otro elemento crítico en el abordaje de la pandemia es que hasta ahora las medidas para su prevención y control siguen siendo exclusivamente de tipo de comportamental, teniendo todas ellas exigencias e implicaciones que van del nivel individual al político. Pero aun la disponibilidad de una vacuna con adecuado nivel de efectividad y seguridad, no llevará a que en el corto plazo se elimine la necesidad de medidas comportamentales porque entre los diversos factores involucrados lograr adecuadas coberturas de vacunación implica un comportamiento en sí mismo.
Cada entidad territorial se enfrenta a diferentes perfiles de riesgo y difieren en los recursos disponibles, lo que lleva a que adapte las estrategias de mitigación dependiendo de la trayectoria de la pandemia y sus capacidades. Esto, sin embargo, debe hacerse a partir de considerar la mejor evidencia disponible.
La COVID-19 es una enfermedad que puede propagarse rápidamente si no se establecen medidas de inmediato. La vía de transmisión de la enfermedad es principalmente por las gotas respiratorias de más de 5 micras y por el contacto directo con las secreciones que contienen el virus, aunque la vía de transmisión aérea también se ha descrito en procedimientos que generan aerosoles y en espacios cerrados sin ventilación por más de 60 minutos (1).
La presentación clínica varía desde personas infectadas con pocos síntomas o asintomáticas (80%), hasta personas con cuadros clínicos moderados o graves que pueden llevar a la muerte. Entre los síntomas más frecuentes están la fiebre (≥38°C), tos y dificultad para respirar. Se considera que el período promedio de incubación de la enfermedad es de cinco días, con un intervalo de uno a catorce días luego de la exposición a un caso confirmado de la COVID-19 (1).
La respuesta a la pandemia de COVID-19 es un desafío único de política pública, al menos por tres razones: 1) no solamente tiene efectos en salud, sino implicaciones sociales y económicas que siguen siendo impredecibles; 2) sus casos y consecuencias se están distribuyendo desigualmente ampliando inequidades ya existentes en salud y sociales; y 3) su mitigación demanda la articulación de una enorme cantidad de recursos y acciones (2-4).
A estos aspectos hay que sumarle la incertidumbre que la pandemia ha generado, entre otras razones, por la dificultad que se tiene para responder con medidas definitivas para su control y la mitigación de sus efectos. Frente a esta incertidumbre, la respuesta que ha resultado factible ha sido ir adecuando las medidas a la evidencia que se ha venido acumulando sobre la necesidad y efectividad de acciones de prevención o mitigación. Otro elemento crítico en el abordaje de la pandemia es que hasta ahora las medidas para su prevención y control siguen siendo exclusivamente de tipo de comportamental, teniendo todas ellas exigencias e implicaciones que van del nivel individual al político. Pero aun la disponibilidad de una vacuna con adecuado nivel de efectividad y seguridad, no llevará a que en el corto plazo se elimine la necesidad de medidas comportamentales porque entre los diversos factores involucrados lograr adecuadas coberturas de vacunación implica un comportamiento en sí mismo.
Cada entidad territorial se enfrenta a diferentes perfiles de riesgo y difieren en los recursos disponibles, lo que lleva a que adapte las estrategias de mitigación dependiendo de la trayectoria de la pandemia y sus capacidades. Esto, sin embargo, debe hacerse a partir de considerar la mejor evidencia disponible.
Consideraciones estratégicas para manejar la COVID-19 en su comunidad
Tomando en cuenta el objetivo de esta guía, es necesario proponer una serie de aspectos que contribuyan a guiar el desarrollo, implementación y evaluación de una estrategia que busque abordar un fenómeno de las dimensiones de la pandemia de COVID-19 en el nivel local. Se reitera que esta guía no tiene un carácter prescriptivo, sino que busca dar un marco general que ayude a los tomadores de decisión y autoridades locales a definir un plan de acción tomando en cuenta lo que ha transcurrido de la pandemia y la evidencia disponible para su abordaje haciendo énfasis en las dimensiones de salud, social y económica.
Los aspectos críticos que se sugieren considerar a partir de la actual pandemia y otros eventos similares son:
Los aspectos críticos que se sugieren considerar a partir de la actual pandemia y otros eventos similares son:
- Valorar los potenciales o evidentes impactos en salud, y en materia social y económica de la pandemia y las medidas para su mitigación. Es relevante que este análisis se haga de manera general y discriminado a partir de sectores y grupos poblacionales, de tal forma que se puedan evidenciar efectos y necesidades particulares, y de esta forma establecer acciones que contribuyan a reducir potenciales inequidades.
- Establecer la existencia de estrategias efectivas para vincular a las comunidades locales y al sector privado en la respuesta, al igual que la articulación con otras jurisdicciones en el mismo nivel de gobierno (otros municipios a través de manera directa o en el marco de las asociaciones de municipios) y en otros niveles (departamental y nacional para el caso de municipios).
- Identificar los recursos legales existentes y los que se hayan generado como respuesta a la pandemia para su adecuación a las características de cada municipio. Frente a esto, es útil la consulta de los sitios en la red definidos por el gobierno nacional para relacionar esta normatividad. Los enlaces de algunos de los sitios sugeridos en la red son los siguientes:
- Ministerio de Salud y Protección Social: https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/PET/Paginas/Documentos-Administrativos-covid-19.aspx
- Consejería para las Regiones: http://www.regiones.gov.co/Inicio/COVID-19.html
- Ministerio de Justicia y del Derecho: http://www.suin-juriscol.gov.co/legislacion/covid.html.
- Evaluar las condiciones y recursos con los que cuenta el municipio para responder desde cada uno de los sectores y actores a la pandemia. Por las implicaciones que se han señalado previamente se insiste en que este análisis no se haga exclusivamente en el sector salud, porque la pandemia demanda y tiene también repercusiones sociales y económicas. Como resultado de esta evaluación se sugiere:
- Garantizar que la respuesta sea para el corto (momento actual y los siguientes doce meses) y al menos el mediano plazo (lo restante del periodo actual de gobierno).
- Usar las instancias de participación y concertación existentes dentro del gobierno y con los actores fuera de este. Por ejemplo, consejo de gobierno, concejos municipales, comité local de emergencia, consejo de política social, veedurías ciudadanas, comités de participación en salud, juntas de acción comunal, etc.
